El rubio Pichinango y el nombramiento de Presidente
PICHINANGOAurita llegó de adentro.
JULIÁNTome ese banco del centropa que chupemos un trago.¿Que nuevas trae importantes?
PICHINANGOMuy grandes dende su ausencia:ya montó a la Presidenciadon Ellaura el renunciante.
JULIÁN¿Que es eso, cuñao, ni diga...
PICHINANGOLo que oye amigo viejo.
JULIÁNSi sale cierto ¡canejo!Hay que apretar la barriga.
PICHINANGOPues es tan verdá Juliáncomo que estamos hablando,y se lo iré rilatandoansí todo lo sabrán.
JULIÁNLarguesé con mucho gustoque dende ya le agradezco,pues con esa estamos frescos;no ganaremos pa sustos...
PICHINANGODon Muñoz el tan desiaopor todo este pueblo entero,del que esperaba certeroel cambio tan codiciao,jue hermanitos, redotaocuando se creíba ya un hechoque tal hombre de probechonos llegase a gobernar,pa que pudiese arribareste suelo tan deshecho.
Los medios que se valieron.Vale más de que los caye,basta decir, que de Ballelos hombres funestos jueronquien tan vil traición hicieron.A nuestra felicidá;porque Ellaura no podrá 3065dejar de ser partidario,y siempre el mesmo rosariode disgracias seguirá.
Al rato de haber montaode salto a la presidencia,se decía que güeselenciatodo había renunciao,tal aición lo habiese honraoy cubierto de grandeza,mas no dentra en mi cabezaque jue pa que lo almitiesen,sino que se lo impidiesen,y él quedarse con la presa.
Era pura farramayaque sólo engaña al que es bruto,me tengo por medio astutocon la gente de mi laya,también conocí la fayade tal renuncia inclinable,que era jueguito probablepa que lo hacieran sentar,y hasta para ello, armaruna trifulca de sable.
Ansí mesmamente jue,vido al rato el renunciante,la plaza llena de infantesque yo en berdá recelé.Como me encontraba a pieviendo el cielo tan ñublaorumbié para otro costao,que a veces la desconfianza,es pa el hombre mejor lansaque aquella con que a peliao.
Como he dicho, aquel enriedono jue más que una pagoda,que es el pabo de la bodaquien mejor se chupa el dedo;yo en tales casos me quedomedio atrasito a mirar,para dispués razonara mi modo, lo que he visto,y al final, saco que el cristoes quien se deja engañar.
Ellaura que entonces víala ocasión de aprovecharse,no tuvo más que agacharse,a lo que el Circo quería;y dijo al pueblo ese día,que ya que le habían pedidocomo favor los partidosque no diera tan mal paso,estaba en el juerte casode olvidar todo lo habido.
Porque al verse tan rogaotenía, con sentimiento,que almitir el nombramientodel cual estaba agraciao;y que el ser gefe de Estaono era el cargo que aspiraba,pero ya que encima estabasería su único antojobarrer los odios y enojosen la marcha que empezaba.
JULIÁNVeremos si es de alvertenciay alarife pa mandar,que a veces suele saltarla liebre, ande usté ni piensa.
PICHINANGOEn fin, allá lo sabremos,y los dejo hasta la vista,con salú Dios los asista;tal vez pronto nos veremos.
JULIÁNDe recuerdos po el Rosarioa Pintos Baes, y a Quintana,y dígale a ña Marianaque supe que el Comisario,suele dir a leerle el deariodende que yo me ausenté...
PICHINANGO¿Y enamorao está usté?
JULIÁNYa dejé la chupandina,y hoy me pego a cualquier chinalo mesmo que saguaipé.
BALIENTEYgual a ño Centurión,que cuando de amor hoy prosiaba,ingrato al hombre llamabaque robase un corazóndispués en conversacióna Don Luciano le dijo,mil cosas que contradijolo que habló en pocos momentos:
PICHINANGOPalabras que lleva el vientoy no tienen punto fijo.
Me voy porque ya es muy tardey mi ruano está pesao,conque los dejo cuñaos.
JULIÁNDiga po allá que me aguarden.
CENTURIÓNA usté le toca cumplir,que su cuento nos prosiga.
JULIÁNDeje entonar la barrigay ya lo verán salir.
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