Fuerza y bondad

Yo te admiro, Señor, en la tormentaque iracunda revientapor cima de los montes y los mares;yo te adoro, Señor, en esa alturacuya techumbre oscuratachonan las estrellas a millares.Sujetas ambas a tu augusta mano,ante el linaje humanouna te aclama fuerte y otra bueno;pero, en la turbación como en la calma,mejor comprende el almala luz del astro que la voz del trueno.

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