Parnaso español 079

Miedo de la virtud llamó algún día en Atenas virtud al ostracismo, y en Sicilia arrojaba el petalismo, por dolencia, al valor y valentía.

Si a Scipión, que gozaba, le temía Roma, que del postrero parasismo la libró, y de Aníbal, siendo el mismo aquel temor que él antes sido había,

¿cómo también con votos no apedrea el ostraco los pérfidos tiranos que en vicio exceden y codicia fea?

¿Por qué han de ser los malos, ciudadanos? Que si el destierro en la virtud se emplea, es echar la salud por quedar sanos.

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