Ostentas, de prodigios coronado, sepulcro fulminante, monte aleve, las hazañas del fuego y de la nieve, y el incendio en los yelos hospedado.
Arde el invierno en llamas erizado, y el fuego lluvias, y granizos bebe; truena, si gimes; si respiras, llueve en cenizas tu cuerpo derramado.
Si yo no fuera a tanto mal nacido, no tuvieras, ¡oh Etna!, semejante: fueras hermoso monstruo sin segundo.
Mas como en alta nieve ardo encendido, soy Encéfalo vivo y Etna amante, y ardiente imitación de ti en el mundo.
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