Oleografías
Se anuncia el claro Sol tras el vecinopeñascal, donde humean los jacales,y derraman los aires matinalesel acre olor del oyametl y el pino.
Madrugador se apresta el campesinoá ordeñar la vacada en los corrales,y los tordos invaden los maizales,y alza el zenzontle su sonoro trino.
Se escucha en la cercana rancheríael alerta del gallo vigilantey el ruidoso ladrar de la jauría;
y de la Sierra en el confín distante,los loros, con salvaje greguería,ya comienzan su charla discordante.
Cuando el Sol con pereza se abandonaen brazos de la Tarde, enardecido,vuelve á su choza el labrador rendidoy el aire entibia la caliente zona.
El indio al son de su guitarra entonaun canto melancólico y sentido,y en busca del regazo de su nidollora la tortolilla cimarrona.
¡Y es de ver, cuando el día sus fulgoressopla y apaga, mientras Venus brillay suenan de la esquila los clamores;
cómo con fe, con devoción sencilla,las muchachas del pueblo llevan floresy acuden á rezar á la capilla!
Comentarios
Cargando comentarios…