Elegía V
Cuando recuerdo los penosos diasEn que agitado de mi amor reciente,Decirlo quise para que mi amadaCorrespondiese;
Cuando a mis ojos se presenta el cuadroDe los pesares con que crudamenteMe ha perseguido, ya que mi amor dije,Mi infausta suerte.
Yo no se como todavia el pechoNo ha escarmentado; todavia quiere,Aun late obstinado y perpetuaSu ardor perenne.
Quien me dijera “Mueran ya tus penas”Y quien apagara, para que muera,Ese ardor ciego que a mi pecho soloPenas promete.
¡Que de lamentos me costo la empresaDe hacer que Silvia mi dolor supiese!Sustos y llantos me brindaba a milesMi anhelo fuerte.
Todo sufría, todo toleraba;Y todo hacia que mi llanto ardiente,Con la esperanza de mirarme amado,Mas se encendiese.
Conseguí al cabo que me amase Silvia,¿Y he conseguido que mi llanto cese?¡Ah! Su amor mismo de pesares nuevosEs ancha fuente.
En el principio mi dolor nacíaDe que anhelaba que mi afecto viese;Y los caminos de mostrarlo estabanCerrados siempre.
Luego la envidia levanto su mano,Me impidió verla, con furor aleve:Y hasta su vista parecía entoncesEntristecerme.
El fuerte muro que nos separabaLo redoblaron; y al mirarme ausente,De un golpe juntas sobre mi cayeronPenas crueles.
Verme sin Silvia, solo y recelosoDe que su afecto iba así a perderse.Oprimió mi alma con acerbas penasTan vivamente.
Que abandonando mis designios todos,Y expuesto al fallo de insensibles jueces,Vole a mi centro como si esto soloMi dicha fuese.
Así esperaba que mi amor probadoElla mirase para mas quererme;¡Y todo en vano...! Y ahora mas que nuncaMi alma padece.
Todas mis penas ya se renovaron,Y otras nuevas, mayores, se me ofrecen;Todas terribles porque ya, no de otros,De Silvia vienen.
La vista aparta de las pruebas firmesQue mi constancia le hacen tan patente;Y por sospechas, todas infundadas,Quiere perderme.
Casualidades o tal vez calumniasSon las que me hacen guerra, la mas fuerte,Armando a Silvia de un furor que temoMas que mil muertes.
Este es el cuadro triste y lastimosoQue amor presenta, y estos los placeresQue me ofrecía cuando a sus cadenasQuiso atraerme.
Esta es la pena que el amor infameMe oculto entonces porque le siguiese;Y esto tan solo para en adelanteGuardado tiene.
¿Donde esta el gozo? Dime amor tirano:¿Es gozo acaso lo que darme puedes?Mas, ¿a quien culpo...? Toda mi desgraciaDe mi proviene.
Libre fui y quise; libre soy y quiero.Y este albedrío que ama y que padeceEs ese mismo que de su tormentoSalir no quiere.
¡Que es esto, cielos! ¿Donde esta mi juicio?¿Quien los dolores busca ni apetece?¿Pues como yo hago que mis propias manosMe armen las redes?
¿De donde nace que no rompa el grillo,Si mis dolores me instan a romperle,Si poder tengo para destrozarloY libre verme?
No puedes menos; esta ha sido penaDe que orgulloso dije muchas veces:“Es imposible que el amor tiranoMi alma sujete”
O algún delito pago en este estado;Pues de otro modo mi razón no entiendeQue yo padezca, que librarme pueda,Y no lo intente.
Cambiad ¡oh cielos! Así a vuestros decretosEste mi ruego conformarse puede;Cambiad la pena con que entre mis malesme hacéis inerte.
Mudadla en otra que curar yo pueda,O que incurable mi esperanza deje,Para que al menos mi inacción en ellaNo me atormente.
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