La esperanza (Valdés Mendoza)

¡Ven, ninfa celestial de la esperanza,ven, dulce amiga, que tu amor imploro!,y enséñame en hermosa lontananzael bien que busco y anhelante adoro.Muéstrame un sol de gloria y bienandanzacon tus reflejos de esmeralda y oro;lanza torrentes de tu luz queridaen el triste horizonte de mi vida.

Yo desde niña te buscaba ansiosaen medio de mis juegos seductores;yo desde niña procuré afanosaornar mi frente con tus blancas flores,y cuando ya la juventud preciosame cubrió de sus mágicos favores,he buscado también enajenadala bendita expresión de tu mirada.

¡Cuántas noches, al rayo de la Luna,en tus inmensos dones meditando,he contado las horas una a una,con cien visiones de placer soñando!Tus contentos, tus goces, tu fortuna,por mi agitada mente resbalando,brillantes horizontes bosquejabany mundos de delicias me brindaban.

¡Cuántas veces pensé que acá en la tierraeras del existir lumbrera y guía,o beso de piedad que puro encierrabálsamo de consuelo, y alegría!Y a la manera que en la altiva sierramás vivo lanza su fulgor el día,en tu adorable templo te miraba,y sin saber por qué siempre esperaba.

La tierra virgen que descansa hermosaen delicado lecho de azucenas,a quien la blanda risa presurosacon sus amantes besos hiere apenas,viendo de la corriente bulliciosalas ondas apacibles y serenas,en inefable gozo embebecidase queda con tu imagen adormida.

Lanza un grito de muerte en la batallael arrojado, intrépido guerrero,valiente cruza la enemiga valla,y el muro rompe su cortante acero;nada le enfrena; su furor estallacual el fuerte crujir del rayo fiero,y sin cesar un punto de llamartelevanta de la gloria el estandarte.

Al pálido lucir de llama inquietaen solitaria estancia retirado,medita y vela el pensador poetasobre el vetusto libro reclinado;siempre quedara su canción secreta,y del fuego divino despojado,callara el trovador, muriera en suma,si no te viera a ti junto a su pluma.

¿Y qué fuera la mísera existenciaacosada del negro sufrimiento,si no aspirara la fragante esenciaque vierte suave tu aromado aliento?Lago sin cristalina transparencia,el mar sin ondulante movimiento,abrasado arenal, ciudad desierta,a toda sensación un alma muerta.

Ven, ninfa celestial de la esperanza,ven, dulce amiga, que tu amor imploro,y enséñame en hermosa lontananzael bien que busco y anhelante adoro;muéstrame un sol de gloria y bienandanzacon sus reflejos de esmeralda y oro,vierte los rayos de su luz queridaen el triste horizonte de mi vida.

Muéstrame sí, tu cielo engalanadocon riquísimas franjas de colores,de trémulas estrellas salpicado,y sus lindos luceros brilladores.Vierte en mi corazón acongojadomil afectos de paz, consoladores,y tocaré del porvenir la puertalatiendo el pecho con la fe despierta.

Tu dulce voz me animará gozosa;y sus anchos umbrales traspasandomi suerte desgraciada o venturosairán mis ojos sin temor mirando;en torno de mis sienes cariñosatus purísimas alas desplegando,alentarás tal vez mi fantasía,dándome inspiración, luz y armonía.

Cíñeme con tus lazos deliciosos,encanto de mi ser, flor argentina,y por senderos fáciles y hermososmis débiles pisadas encamina.Estréchame en tus brazos amorosos,esperanza feliz, Virgen divina,y al darme la vejez su mano heladaen tu seno me encuentre reclinada.

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