La palma del cacique

Ruge tempestad, sí, ruge,tu relámpago siniestroilumine de mi vidael instante postrimero.De tu trueno el bronco ruidocual la voz de mis lamentos,entre las nubes se pierdeque la luz cubren del cielo.¡Oh! ¡si algunos de tus rayosviniese hacia mí benéficoa controvertir en cenizasla existencia que aborrezco!

Risueños, felices prados,donde cual güino ligerotrisqué alegre, placenteroen mi festiva niñez,no formaré con tus floresel ramillete queridopara ofrecerlo rendidoa la ingrata que adoré.Selvas que durante el díame brindasteis sombra amiga,y en que, alivio mi fatigaen la noche siempre halló;ya en vuestro dulce misteriono guardará mi alma ardientela queja tierna y dolienteque un triste amor le arrancó

Adiós, oh seiba queridaque coronas mi mansión;oh cabaña de mis padres,Guarionex te dice adiós,y al dejarte para siempremuerto lleva el corazón;adiós Borinquen preciosa,dulce, tierra de mi amor...¡sepúltala, oh mar inmenso!Adiós, Borinquen, adiós.

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