Una ausencia

¡Oh! ¡cuán triste se queja el alma mía!Si la mañana hermosacon su rosado velo,con plácida armoníame saluda al subir al alto cielo,por mi amante deliroy saluda a la aurora mi suspiro.

Si la tarde apaciblecon su franjado cielo bonanciblerisueña me corona,y si arrulla mi frentecon deleitoso y perfumado ambiente,me contristo también, porque mi almano halla sin ella la apacible calma.

¡Si la noche serena,de paz y encanto llena,me halaga cariñosa,si luz vierten radiosalos astros que se encumbran,en vano piden luz mis tristes ojos,sus ojos no me alumbran!

¡Cuán dichosos aquellos que en la ausenciadel hado hallan clemenciay ven do quiera la mujer querida;en tanto que a mi queja doloridaresponde soledad muda y eterna!Su imagen pura, su memoria tiernason recuerdo no más, ilusión vana...Deliciosa mañana,encantadora tarde, noche fría,¡oh! ¡cuán triste se queja el alma mía!

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