Voz
Te ataréa los puñoscomo una llama,dolor de servira cosas estultas.Echaré a corrercon los puños en altopor entre las casasde los hombres.
Hemos dormido, todos,demasiado.
Dormidoa plena luzcomo las estrellasa pleno día.
Dormido,con las lámparasa medio encender;enfriadosen el ardimiento solar;contando el númerode nuestros cabellos,viendo crecernuestras veinteuñas.
¿Cuándolos jardines del cieloecharán raícesen la carne de los hombres,en la vida de los hombres,en la casa de los hombres?
No hay que dormir,hasta entonces.Abiertos los párpados;separados con los dedos,si quieren ceder,hasta enrojecerlospor el cansancio,
como los círculoslunares,cuando la tormentaquieredesmembrarel universo.
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