El coronel Salvañach

JULIÁNYo haga tan malo el partidoen esa junta cuñao,todos los que yo he topaogüenasos me han parecido.

Dispués que se discursiócomo en sermón de capiya,un mosito cagetiyacon mucha juerza gritó:«La palabra quiero yoporque es preciso tratar,que no pudiendo votarpor los ñudos que nos ponenlos que de este país desponen,bamos pues a protestar».

El coronel Salvañá,tomó también la palabray dijo, que el que no labrala eterna felicidáde su país, tal vez tendráque arrepentirse algún día;porque nunca se debíaen los pueblos liberales.Permitir los tantos malescomo a este suelo aflijían.

Habló tamién del gobiernoy su marcha traicionera,con tanta verdá ¡si viera!,Que al más duro ponía tierno.Yo por él, hasta el infiernoen ese istante arroyabay un lindo platicabasin tapujos ni encubiertas,que con las bocas abiertastuito el mundo lo escuchaba.

Al momento protestarresolvió la concurrencia,yo esperé con impacensiami turno para firmar,y ansí poder remostrarque tamién al campusanocuando a la patria un tiranola pretiende destruir,se le ha de ver combatiren la guerra o mano a mano.

Salió aquella montoneracomo de una proseción,y de esa grande riuniónnos salimos campo ajuerael flete estaba en mi espera.Mas descansar lo dejéy preseguimos a piecon don Miguel conversando,mientras él me iba contando,¡la patria en que estao se ve!

¡Bien aiga, barbaridá!Hasta me parece cierto,pero que me caiga muertosi no es la pura verdá...

BALIENTE¿Que hay, en curiosidáNos ha dejao redepente,apurecé pues y cuentepa oír el merenjenal.

JULIÁNSi han visto jamás igualpor esta crus, que reviente.

Comensó por la inscrición...Venga un trago, que al recuerdose me pone el buche lerdoy falto de espiración.

CENTURIÓNTome chupe, que atenciónninguna le ha de faltar,y apuresé a rilatarque están prontas las orejaspara que largue sus quejas,que el viento no ha de yevar.

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