Filosofía sobre el amor

Hasta se hinca de rodiyaspara hacerla consentir,si hace empeño en resistirde un modo fiero la humiya.

Y la que al pedido ceda,infeliz, la pobresita,siempre la marca malditagrabada en su frente queda.

Cuando el hombre se haiga hartaola deja por ahí tirada,y la pobre atribuladapara el desprecio ha quedao.

Y si pa suerte más piorechara algún hijo al mando,su dolor seria projundoy su disgracia mayor.

Y con razón pensaríaque cuando él llegase a hombre,llamao El guacho por nombreen tuitas partes sería.

Hoy todo en ella cambió,su suerte indina y amargala lleva como una cargaque el santo Dios le mandó.

De sus ojos la miradabriyaba más que el diamante,dende que juyó su amanteson dos luces apagadas.

Sus trensas que antes cuidópor lucirlas al querido,hasta cortadas han sidopor el vil que la engañó.

Sus labios que un tiempo jueroncomo claveles rosaos,hoy marchitos han quedao,y su frescura perdieron.

Hombre que siempre cargastela mala suerte a los tientos,nunca olvidés los lamentosde la pobre que engañaste.

Sino, vean en la auroracuando lalba se aparece,qué lindo el campo verdesey el sol a la tierra dora;usté oirá la ave cantoraque alza el vuelo de su nido,y de la oveja el balidolo escuchamos con ternura,mientras sufre mil torturasla que a un ingrato ha querido.

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