La protesta contra la traición

El gran partido legalal ver hecho tan cobarde,combatió contra ese alardede pura juerza brutal,y hasta el blanco más bozalse presientó el mesmo día,maldiciendo cual debíaa ese enjuague tan sin nombre,que al interés de dos hombresel de la Patria vendían.

Se citó inmediatamentepa riunirse a una hora dada,y la casa señaladase enyenó pronto de gente.Mosada tuita desenteque amostró su indinacióncon frases del corazóncontra aquellos partidarios,que hoy son los piores corsariospara su mesma openión.

Al pesar de que llovíanaides se desanimó;y asigún se me contómás de seiscientos había.Y muchos en ese díaciertas verdades dijieron,que como balaso juerona darle en medio del pecho,a los que encima el derecho,su combenencia pusieron.

Daba gusto el ver riunidatuita aquella jobentú,con Vedia y Aramborúque mandaban la partida.¡Pucha parada escojida!Poco había mesturaos,y esos andaban raliaosreselando les cayesen,como con razón merecenDel candombe los aliaos.

Y hasta dijo que oyó hablara unos de letra menuda,los que son a no haber dudacomo acero pa cortar.Saben hacer palpitarlos más juertes corazones,con aquellas espreicionesque añudan a su manera,y al alma van tan lijeraslo mesmo que esalaciones.

Sin haber vacilaciónde la causa los borraronpues los que torpes robaronlos votos de la Elisión,no debían en la openiónlugar ninguno tener;por ser los que hacen perderel prestigio de un partido,y el nuestro siempre ha queridosu honra pura mantener.

Al fin todo se acabósin ebentos ni pasages,y el lindo cajetiyagepa su cancha se largó,una vez más, aprendióla camada de ambisiosos,que no se turba el reposode las santas openiones,que sostienen corazonesde costancia valerosos.

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