Dedicatoria
Del bien, hallado tras el mal, nos quedasiempre el recuerdo del dolor huido...¡Huido, sí! pero del alma ledael virginal aroma está perdido.No hay generosa condición que puedaborrar de la memoria lo que ha sido;y así el dolor pasado está presente,y el bien y el mal brotando de una fuente.¡Perennes manantiales de la vida!Marcándolos con hitos, la memoriava por do el cauce de la edad corridacon risa y llanto imprime nuestra historia.La experiencia es sabor de la mordidafruta que en el Edén hizo ilusoriala quieta y apacible confianza,y convirtió en recuerdo la esperanza.Mas la esperanza es plácido espejismo,falaz al corazón y al pensamiento,hasta que la experiencia ve el abismoy es cada hombre un mudo advertimiento.Si esto, lector, lo sientes en ti mismo,burla burlando te dedico un cuento,tan rústico y sobrado de palabrascomo el de Sancho, y... ¡cuenta tú las cabras!
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