En el otoño

Ya en la senda, allá del río,traspuesto apenas el vado,tiró de la rienda el noviopara ofrecerme los brazos.Sin atreverse a besarme,por respeto hacia el hidalgo,mi hermana vertió una lágrima;«¡Adiós!» me dijo, y marcharon.Así se rompe la vidade la hembra en dos pedazos;mitad donde nace y crece,flor en cristalino vaso,y el resto de su existencia,tras los inocentes años,misterio de sensacionescon enigmas de recato.-¡Miseración en la esposa,si el seno infecundo al tálamonegó los hijos, en quienesla madre ceba los labios,para exhalar su ternuraa trueque de desengaños!...-¡Allá va la flor!... ¿quién sabeal viento que irá vagando?-Del viento esclava es la hoja,y la mujer del acaso.-¡Cómo la ingenua tristezajunta el deleite a su daño,en la soledad tranquila,sin medir tiempo ni espacio!

Es la tarde...: huye la tierrasin que sintamos su tránsito,mientras parece a la vistaque el sol camina al ocaso:su disco de eterna lumbrevibra los postreros rayos,y a herir apenas alcanzala cima de los collados.¡Breve tarde! En mar de púrpuratórnase el azul veladodel horizonte, tendidomás allá del Océano:piélago es de luz inmensa,do mis ojos beben ávidostorrentes de llama viva;piélago en que ve flotandoseculares monumentos,arquitectura de encantos;fortalezas y ciudades,alcázares, templos, arcos,pirámides, tiendas bíblicas,misteriosos tabernáculos...:Y en las llanuras espléndidasde aquel celaje fantástico,hay encendidas peleasde hombres y monstruos bizarros,fieras, enanos, gigantes,escuadrones de centaurosy carrozas con cuadrigasde flamígeros penachos.Y, aún más allá, de otras nubessimula el contorno mágicovisiones de amor divino,diosas del amor humano;ángeles, Cupidos, Ninfas,musas y Genios, lanzadospor los senos insondablesde los luminosos ámbitos.¡Metamorfosis del alma!¡Trasuntos de otros engaños!¡Ilusión de los sentidos,de su error enamorados!...¡Oh, breve tarde!... En la curvadel globo que va rodando,pierde este pobre hemisferio,la luz del eterno faro...¿Dónde están los horizontes,tan ricamente pobladosde fúlgidos monumentosen ciudades de topacio,de Ángeles, Genios, Cupidos,ninfas, Dríadas y Faunos,y mujeres que el deseo,en un espejo encantado,volvió a presentar al almacomo en los primeros años?¡Es el crepúsculo!... y vibransólo en el éter los átomosde luz y sombra que tejena la luna el velo santo.Solitaria de los bosques,hacia el bosque solitariocruza la torcaz paloma,y el aire zumba a su paso.En las ruinosas almenasdel gótico campanario,el ave de los sepulcrosexhala un ¡ay! de quebranto:primer ¡ay! de muchos ayesque van luego concertandocon el toque de Oracionesy el doble por los finados.

¡Es la noche!... densas nubesque en el horizonte diáfanofueron de púrpura y oro,ya son fúnebre sudario.Entumecida la tierrasiente que la hiere el ábrego,y los árboles ingentes,de la madre tierra amados,risueños en primavera,galanes en el verano,amarillentos declinany sus hojas van dejando...¡Sus hojas! ¡las verdes hojas,orgullo de abril y mayo,que se desprenden marchitascual girones de su manto!-Asoma en la mar la luna,y mientras va remontando,se descubre el firmamentode luceros tachonado.¡Dios, que sacó el universode las tinieblas del caos,preside las Estaciones,y a Dios alaban los astros!Que Dios esparció los orbesen infinitos estadios,como el labrador arrojala semilla en su cercado...Y esos mundos sobre mundos,que en eslabones jerárquicosseñalan a nuestros ojossiempre un más allá anhelado,son al corazón del hombrerevelación más que arcano...

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