La Fe Cristiana
¡Eres el astro que mis pasos guia,Adorable virtud, hija del cielo!Luz que alumbra el alma mia,Mi escudo protector y mi consuelo!Mitigas mi letal melancolía,Impulso das á mi gigante anhelo,Y cual iris de paz y de bonanzaFortaleces mi débil esperanza.
Tu grato influjo sin cesar bendigo,Que en la triste horfandad me consolabaCuando distante del paterno abrigo,En angustiosa soledad lloraba.
¡Cómo tu acento, cariñoso amigo,En lo interior del pecho resonaba!¡Y cómo entónces tu sin par dulzuraMitigó mi dolor y mi amargura!
¡Oh! ¿qué fuera de mí sin tus favores,Genio de bendicion, numen divino,Muertas del alma las fragantes floresY errante de la vida en el camino?Abrumada de penas y dolores,Víctima infausta del feroz destino,Mi esperanza feliz sucumbiríaAl fiero impulso de la duda impía.
Nunca, jamás mi corazon llagadoCon férvido entusiasmo palpitara,Ni mi pobre laud abandonadoLlena de noble emulacion pulsara,Si no sintiera tu poder sagrado,Si tu gloria inmortal no iluminaraCon los destellos de tu llama ardienteLas enlutadas sombras de mi mente.
Porque eres tú, dulcísima creencia,Vívido faro de explendor interno,Hermosa flor de incomparable esenciaNacida junto al trono del Eterno;El ángel tutelar de mi existencia,Que me sigue do quier constante y tierno,Del mismo Dios emanacion queridaVida del alma, y alma de la vida.
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