Al amor de la lumbre (Véliz)

A la señora Dolores Endeyza de Silva.

Junto a las grutas de las quebradasdonde las aguas alborotadascharlan de asuntos si ton ni son,hay una casa de corredoresdonde hay palomas tiestos con flores,y enredaderas en el balcón.

Es una casa de tres ventanasdonde la madre luce sus canascomo argumento de algo gentil,y unos modales llenos de graciaque hacen más grave la aristocraciadel aire místico y señoril.

Si fueran cosas de tiempo antiguo,más de una oda de metro exiguohubiera escrito Fray Luis de León,sobre la dama de blanco pelo,sobre las dichas que allá en el cielotendrán los buenos de corazón.

Y en verdad digna es de verso y prosala blanca mesa, la blanca loza,la porcelana de albo matiz,los cuchicheos, los tenues corrosy el agua alegre que salta a chorrospor una enorme llave matriz.

Es una dicha que causa pena...La broma alegre, la charla amenay allá en el piano, la, si, do, re...Los besos largos, las risas clarasy el tintineo de las cucharassobre las blancas tazas de té.

Unos comentan el cuento charro;éste que piensa fuma el cigarromirando el humo subir, subir.Hace proyectos mientras bostezay ve en las brumas de su perezalas alegrías que han de venir.

La madre cose; la joven piensa;la chica enreda su oscura trenza;los grandes hurgan temas de amor.Y si a la larga se ponen tristes,el más alegre cuenta unos chistesque a todos ponen de buen humor.

Mientras, las flores pueblan la mesay la bandeja de plata gruesay las cajitas donde hay café,en cuyas clásicas etiquetashay unos chinos que hacen piruetassobre cajones llenos de té.

En los jarrones de porcelanahay una torre y una campanaque casi, casi repica ya...un cuadro antiguo, colgado al muro,y en él un gesto grave y segurosobre el retrato del buen papá.

Si allá un piloto maniobras manda,los chicos todos en la barandapiensas: ¿a dónde va el bergantín?...Y sopla el viento del mediodíay una brumosa melancolíavacía en el aire vahos de esplín.

En las heladas tardes de inviernose leen libros de arte modernoo alguna charla de Pedro Gil;oye la dama de pelo cano,callado el viento, callado el piano,y Paderewsky sobre el atril...

Cuando en las noches hay aguacero,niños y gatos junto al braserooyen La lámpara de Aladín;cuentos de negros duchos en bromas,niñas que un hada volvió palomaso gigantones con piel de espín.

...Suenan las doce; la madre reza;hay en los cielos mucha tristeza,abajo un vaho sentimentalmientras que enfermas de hipocondríacantan las ranas su letaníaallá en la orilla de un manantial.

Sueñan los niños que allá en la gloriahay una inmensa preparatoriadonde Dios hace de preceptor;y que en las clases, de traje blanco,a cada uno pone en el bancouna corneta con un tambor.

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