El Kaiser
Era la noche infausta, víspera de la guerra:un gesto imperativo bastó para que ardieseen unánime incendio consternada la tierray una voz de exterminio doquier repercutiese.
Y empezó la catástrofe: los campos sin labriegos;las ciudades, sin fábricas; los jardines, sin floresy, cogidos del brazo, por las calles los ciegos¡y en el hogar de luto, taciturnos dolores...!
Y en su altivez el Kaiser de sojuzgar al mundo,—¿qué le importa que llore, que suplique, que ruja?—va de un frente a otro frente, el rostro furibundo,
imponiéndose a todos brutal y sanguinario,¡y su silueta lúgubre corriendo se dibujaal través de las llamas, en el inmenso osario!
1916.
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