Por la ausente
Fuma de nuevo el viejo su trabajosapipa y la madre escucha con indulgenciael sabido proceso de la dolenciaque aflige a una pariente poco animosa.
El muchacho concluye la fastidiosacomposición, que sobre la negligenciaen la escuela le dieron de penitencia,por haber olvidado no sé qué cosa...
Y en el hondo silencio que de repentecomo una obsesión mala llena el ambiente,muy quedo la hermanita va a comenzar
la oración, noche a noche tartamudeada,por aquella perdida, desamorada,que hace ya cinco meses dejó el hogar.
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