Mendicidad
Cubiertos de harapos, la faz macilentael pobre mendigo limosnea un panimplorando siempre la bondad ajenaa todos les pide una caridad.Camina encorvado cual árbol añosoes prueba viviente de tanta crueldadcon que el mundo azota a distintos serespara la ignominia de su bacanal.
¿Quién es? no se sabe su ayer es misterio.¿De dónde ha venido? jamás lo dirá.Rayando la aurora sale diariamentea implorar que el mundo le prodigue el pan.Señor, señorita, niño, una limosnapide con voz llena de angustia mortalque un «Dios se lo pague» que llega hasta el almaes el mejor fruto de vuestra bondad.
Tal vez en su infancia gozó de grandezas,quizá vivió alegre en la pubertadhoy, que ya declina su triste existenciavive, porque vive de la caridad.Mendigo sin nombre, tu tragedia afrentaa este mundo vano, artero y falaz;tú con tus miserias y con tus haraposvales más que el oro, que el mundo te da.
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