La más corta y primitiva es la que en Valencia enseñan las madres a sus niños al levantarlos por la mañana de su cama, y llevándolos medio desnudos y aún medio dormidos, y arrodillándolos ante una imagen de la Señora del Amparo, y haciéndoles balbucear estas palabras:
¡Madre, pan!
(Autora: Claudia Lars, Libro: Girasol, Nacionalidad: Salvadoreña)
El ángel del Señor anunció a María.
(Se reza un Ave-María).
Aquí está la esclava del Señor en mí según su palabra.
(Se reza otra Ave-María).
El hijo de Dios se hizo hombre, y habitó entre nosotros.
(Tercera Ave-María).
La primera, por los que están en la agonía.
La segunda, por los que están en pecado mortal.
La tercera, por los que están en la mar o en peligros de la tierra.
no es la oracion que quiero
(Un Padre Nuestro.)
En gracia te reciba el alma que te desea.
Antes de haber, cual existen hoy, colegios para las niñas, había «amigas», en las que sólo se enseñaba la doctrina cumplidamente, coser y bordar con perfección, leer y escribir.
Como la enseñanza era sencilla, así lo eran también las arenguitas que en los exámenes (a los que sólo asistían contadas personas) decían las niñas, en las que no brillaba el arte por cierto, sino la más completa sencillez.
Vamos a trasladar aquí algunas, aunque insignificantes, pero graciosas.
Téngase presente que las que hablan son oraderas de cuatro a seis años.
Comments
Loading comments…