Las rosas que no cortas te dan quejas, Lisi, de las que escoges por mejores; las que pisas se quedan inferiores, por guardar la señal que del pie dejas.
Haces hermoso engaño a las abejas, que cortejan solícitas tus flores; llaman a su codicia tus colores: su instinto burlas, y su error festejas.
Ya que de mí tu condición no quiera compadecerse, del enjambre hermoso tenga piedad tu eterna primavera.
Él será afortunado, yo dichoso, si de tu pecho fabricase cera, y la miel de tu rostro milagroso.
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