Cuando con atención miro y contemplo la soberana raza, y compostura de esta divina, y celestial figura, que de su Hacedor es vivo ejemplo.
La prima con razón bajo, y contemplo del indigno instrumento, que procura tocar los puntos de mayor altura, que la madre de amor oyó en su templo.
Pues no es bien ofenderos, y agraviaros cortamente alabando la riqueza de los raros extremos, que en vos veo.
Sólo se ocupe el alma en contemplaros, y estos ojos en ver esta belleza, que es último sujeto del deseo.
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