Soneto amoroso
Tan vivo está el retrato y la belleza que Amor tiene en el mundo por escudo, que, con mirarle tan de cerca, dudo cual de los dos formó Naturaleza.
Teniéndole por Filis, con presteza, mi alma se apartó del cuerpo rudo, en mí volví, corrido con tristeza.
En el llevar tras sí mi fe y deseo es Filis viva, pues su ser se incluye, con cuyo disfavor siempre peleo.
Mas su rigor aquesto lo destruye, y que no es Filis al momento creo, pues que de mí, mirándome, no huye.
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