Señor, si es el reinar se escupido, y en tu cara lo muestran los escribas, ¿qué rey se librará de las salivas, si las padece el Hombre y Dios ungido?
Tan coronado estás como herido, pues que tu frente suda venas vivas; golpes y afrentas quieren que recibas, y que des gloria al pueblo endurecido.
Llámante rey, y véndante los ojos, hieren tu faz, y dicen que adivines, y en tu sangre descansan sus enojos.
Si tal hacen con Dios vasallos ruines, ¿en cuál corona faltarán abrojos? ¿Qué cetro habrá seguro de estos fines?
Comments
Loading comments…