De los misterios a los brindis llevas, ¡oh! Baltasar, los vasos más divinos, y de los sacrificios a los vinos, porque injurias de Dios, profano, bebas.
¡Qué a difamar los cálices te atrevas, que vinieron del templo peregrinos, juntando a ceremonias desatinos y a ancianos ritos tus blasfemias nuevas!
Después de haber, sacrílego, bebido toda la edad a Baco en urna santa, mojado el seso y húmedo el sentido,
¿ver una mano en la pared te espanta, habiendo tu garganta merecido, no que escriba, que corte tu garganta?
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