No, alma, no, ni la conciencia fíes del que te ofrece a Cristo si le vende; quien te pide interés, por él pretende que del Señor que compres te desvíes.
Para que tus tesoros, Fabio, guíes a Cristo, que tu bien sólo pretende, dásele al pobre, en quien desnudo atiende que por su mano humilde se le envíes.
Darle por lo que dan es mercancía. Judas dice: «¿Qué quieres darme?» Cristo dice: «Quiere y tendrás la gloria mía».
No todo beso es paz, como lo has visto; y advierte que en la propia compañía de Jesús hay discípulo malquisto.
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