Vulcano las forjó, tocolas Midas, armas en que otra vez a Marte cierra, rígidas con el precio de la sierra, y en el rubio metal descoloridas.
Al ademán, siguieron las heridas cuando su brazo estremeció la tierra; no las prestó el pincel: diolas la guerra; Flandes las vio sangrientas y temidas.
Por lo que tienen del Girón de Osuna saben ser apacibles los horrores, y en ellas es carmín la tracia luna.
Fulminan sus semblantes vencedores; asistió al arte en Guido la Fortuna, y el lienzo es belicoso en los colores.
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