En dar al robador de Europa muerte, de quien eres señor, monarca ibero, al ladrón te mostraste justiciero y al traidor a su rey castigo fuerte.
Sepa aquel animal que tuvo suerte de ser disfraz a Júpiter severo, que es el León de España el verdadero, pues de África el cobarde se lo advierte.
No castigó tu diestra la victoria, ni dio satisfacción al vencimiento: diste al uno consuelo, al otro gloria.
escribirá con luz el firmamento duplicada señal, para memoria, en los dos, de tu acierto y su escarmiento.
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