Parnaso español 013

Faltar pudo su patria al grande Osuna, pero no a su defensa sus hazañas; diéronle muerte y cárcel las Españas, de quien él hizo esclava la Fortuna.

Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas; su tumba son de Flandes las campañas, y su epitafio la sangrienta luna.

En sus exequias encendió al Vesubio Parténope, y Trinacria al Mongibelo; el llanto militar creció en diluvio.

Diole el mejor lugar Marte en su cielo; la Mosa, el Rin, el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo.

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