Decimotercio rey, esa eminencia que tu alteza a sus pies tiene postrada querrá ver la ascendencia coronada, pues osó coronar la descendencia.
Casamiento llamó la inteligencia, y en él sólo de ha visto colorada la desvergüenza. Díselo a tu espada, y dale al cuarto mandamiento audiencia.
Si te derriba quien a ti se arrima, su fábrica en tus ruinas adelanta, y en cuanto te aconseja, te lastima.
¡Oh muy cristiano rey!, en gloria tanta, ya el azote de Dios tienes encima: mira que el Cardenal se te levanta.
Comments
Loading comments…