Parnaso español 032

Tú, ya, ¡oh ministro!, afirma tu cuidado en no injuriar al mísero y al fuerte; cuando le quites oro y plata, advierte que le dejas el hierro acicalado.

Dejas espada y lanza al desdichado, y poder y razón para vencerte; no sabe pueblo ayuno temer muerte; armas quedan al pueblo despojado.

Quien ve su perdición cierta, aborrece, más que su perdición, la causa de ella; y ésta, no aquélla, es más quien le enfurece.

Arma su desnudez y su querella con desesperación, cuando le ofrece venganza del rigor quien le atropella.

Comments

Loading comments…