Parnaso español 049

A quien la buena dicha no enfurece, ninguna desventura le quebranta; camino, Fabio, por la senda santa, que no en despeñaderos permanece.

Huye el camino izquierdo, que florece con el engaño de tu propia planta; pues cuanto en curso alegre se adelanta, tanto en mentidas lumbres te anochece.

Huye la multitud descaminada; deja la culpa espléndida, y, seguro, a virtud dará el fin de la jornada.

Y si al engaño, en la opulencia oscuro, aplicas luz, harás que te persuada que el oro es cárcel con blasón de muro.

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