Creces, y con desprecio, disfrazada, en yerba humilde, máquina espantosa, que fuerza disimula poderosa, y tiene toda el agua amenazada.
Ve, ¡oh Noto!, que, secreta y encerrada, alimentas con caña maliciosa tu más larga fatiga y peligrosa, tu peregrinación más codiciada.
Con menos hojas vive que cautelas; pues, a pesar del mar, sobre él tendidas, juntará las orillas con sus telas.
Ahogáranse en ésta menos vidas corrida en lazos que tejida en velas: mortajas a volar introducidas.
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