Parnaso español 077

Desconoces, Damocles, mi castigo, por no culpar tu lengua en mi tormento, y del semblante que, esforzado, miento, con gran ostentación, eres amigo.

No ves la amarillez que dentro abrigo, ni el corazón, que yace macilento, ni atiendes al mortal razonamiento del invisible y pertinaz testigo.

Pues solo me acompañas, algún día contradígame voz tuya severa: oiga verdades la conciencia mía.

Merezca un desengaño antes que muera: que la contradicción es compañía, y no seremos dos de otra manera.

Comments

Loading comments…