Parnaso español 101

Este metal que resplandece ardiente y tanta envidia en poco bulto encierra, entre las llamas renunció la tierra: ya no conoce al risco por pariente.

Fundido, ostenta brazo omnipotente, horror que a la ciudad prestó la sierra, descolorida paz, preciosa guerra, veneno de la aurora y del poniente.

Este en dineros ásperos cortado, orbe pequeño, al hombre le compite los blasones de ser mundo abreviado.

Pálida ley que todo lo permite, caudal perdido cuanto más guardado; sed que no en la abundancia se remite.

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