¿Tan grande precio pones a la escama? Ya fuera más barato, bien mirado, comprar el pescador, y no el pescado, en que tanta moneda se derrama.
No el pescado que comes, mas la fama, lo caro y lo remoto, es lo preciado, pues de los peces de otro mar cargado lleva tu sueño vuelcos a la cama.
Y envidio al que te vende la murena que entre Caribdi y Scila resbalaba, pues más su bolsa que tu vientre llena.
Das grande precio por lo que otro alaba; más es la tuya adulación que cena, y más tu hacienda que tu hambre acaba.
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