Más fertilizan mi heredad mis ojos que el mayo que las lluvias no resista; pues con el beneficio de mi vista, en espigan reviven mis rastrojos.
Vuélvense los gañanes en gorgojos si falta el dueño que al trabajo asista; y quien espera grano, coge arista, mal acondicionada con abrojos.
Lo mismo es la batalla que la tierra: el que la viere dar tendrá victoria, pues los ojos del rey arman la guerra.
El que manda y gobierna de memoria, y a su defensa entrambos ojos cierra, sin cetro y con bordón busca la gloria.
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