A la naturaleza la hermosura, y a toda la hermosura la belleza, el blasón y la sangre a la nobleza, al discurso el acierto y la cordura,
guarda este monumento y sepultura, con más piedad del mármol que dureza, del mérito vencida la grandeza, dejada por plebeya la ventura.
Aquí descansa en paz, aquí reposa la duquesa de Nájera, y la tierra la guarda el sueño, leve y religiosa.
¡Oh huésped!, tú que vives siempre en guerra, dile blandas palabras a la losa que tan esclarecidas venas cierra.
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