¿Quién alimentará de luz al día? ¿Quién de rayos al sol? ¿Quién a la aurora de perlas, que en tu risa y boca llora; del coral, que en tus labios encendía?
Ya falleció del mundo la alegría; melancólica y mustia yace Flora, cuando el cabello de tu frente dora en negro luto la ceniza fría.
Por sólo unirse a Dios tu alma pudo desunirse del cuerpo, que en el suelo, si fue cuerpo o deidad, aún hoy lo dudo.
Dichoso en tanto llanto fue su vuelo, pues que sube tu espíritu desnudo de un cielo, por vestirse de otro cielo.
Comments
Loading comments…