Parnaso español 157

Salamandra frondosa y bien poblada te vio la antigüedad, columna ardiente, ¡oh Vesubio, gigante el más valiente que al cielo amenazó con diestra osada!

Después, de varias flores esmaltada, jardín piramidal fuiste, y luciente mariposa, en tus llamas inclemente, y en quien toda Pomona fue abrasada.

Ya, fénix cultivada, te renuevas, en eternos incendios repetidos, y noche al sol y al cielo luces llevas.

¡Oh monte, emulación de mis gemidos: pues yo en el corazón, y tú en las cuevas, callamos los volcanes florecidos!

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