Flota de cuantos rayos y centellas, en puntas de oro, el ciego Amor derrama, nada Leandro; y cuanto el Ponto brama con olas, tanto gime por vencellas.
Maligna luz multiplicó en estrellas y grande incendio sigue pobre llama: en la cuna de Venus, quien bien ama, no debió recelarse de perdellas.
Vela y remeros es, nave sedienta; mas no le aprovechó, pues desatado, Noto los campos líquidos violenta.
Ni volver puede, ni pasar a nado; si llora, crece el mar y la tormenta: que hasta poder llorar le fue vedado.
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