La que me quiere y aborrezco quiero librar, porque acompañe mi ventura; pues me aborrece en Floris la hermosura, por quien amante y despreciado muero.
Mas ¿cómo? ¿Del amor en que ardo, espero contra mi propia vida tal locura? La que yo adoro pasará segura: obligarála ver que la prefiero.
Mas si por no vivir desesperado soy ingrato, mi propio amor desprecio, y contra mí aconsejo mi cuidado.
Si el uno por los dos ha de ser precio, más quiero ser amante y ahogado, que al favor o al desdén ingrato o necio.
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