No admiten, no, Floralba, compañía Amor y Majestad; siempre triunfante solo ha de ser el rey, solo el amante: humos tiene el favor de monarquía.
El padre ardiente de la luz del día no permite que muestre su semblante estrella presumida y centelleante en cuanto reina en la región vacía.
Amor es rey tan grande, que aprisiona en vasallaje el cielo, el mar, la tierra, y única y sola majestad blasona.
Todo su imperio un corazón le cierra; la soledad es paz de su corona; la compañía, sedición y guerra.
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