Quien no teme alcanzar lo que desea da prisa a su tristeza y a su hartura: la pretensión ilustra la hermosura, cuanto la ingrata posesión la afea.
Por halagüeña dilación rodea el que se dificulta su ventura, pues es grosero el gozo y mal segura la que en la posesión gloria se emplea.
Muéstrate siempre, Fabio, agradecido a la buena intención de los desdenes, y nunca te verás arrepentido.
Peor pierde los gustos y los bienes el desprecio que sigue a lo adquirido, que el imposible en adquirir, que tienes.
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