Esta, por ser, ¡oh Lisi!, la primera flor que ha osado fiar de los calores recién nacidas hojas y colores, aventurando el precio a la ribera;
ésta, que estudio fue a la primavera, y en quien se anticiparon esplendores del sol, será primicia de las flores y culto con que la alma te venera.
A corta vida nace destinada: sus edades son horas; en un día su parto y muerte el cielo ríe y llora.
Lógrese en tu cabello, respetada del año; no mal logre lo que cría: adquiera en larga vida eterna aurora.
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