¿Cómo es tan largo en mí dolor tan fuerte, Lisis? Si hablo y digo el mal que siento, ¿qué disculpa tendrá mi atrevimiento? Si callo, ¿quién podrá excusar mi muerte?
Pues ¿cómo, sin hablarte podrá verte mi vista y mi semblante macilento? Voz tiene en el silencio el sentimiento: mucho dicen las lágrimas que vierte.
Bien entiende la llama quien la enciende; y quien los acusa, entiende los enojos; y quien manda silencios, los entiende.
Suspiros, del dolor mudos despojos, también la boca a razonar aprende, como con llanto y sin hablar los ojos.
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