La losa en sortijón pronosticada y por boca una sala de viuda, la habla entre ventosas y entre ayuda, con el «Denle a cenar poquito o nada».
La mula, en el zaguán, tumba enfrenada; y por julio un «Arropele si suda; no beba vino; menos agua cruda; la hembra, ni por sueños, ni pintada».
Haz la cuenta conmigo, dotorcillo: para quitarme un mal, ¿me das mil males? ¿Estudias medicina o Peralvillo?
¿De esta cura me pides ocho reales? Yo quiero hembra y vino y tabardillo, y gasten tu salud los hospitales.
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