A moco de candil escoge, Fabio, los desengaños de tu intento loco: que en los candiles es muy docto el moco, y su catarro, en el refrán, es sabio.
Tiene el moco en la llama lengua, y labio en el índex, que habla poco a poco; contador que a la edad sirve de coco, y es del vivir imperceptible agravio.
Con llama y con aceite te retrata cuantas veces te alumbra, si lo advierte tu salud presumida y mentecata.
La mano del reloj es de la muerte, y la de Judas, pues las luces mata, si no las soplan ni el candil se vierte.
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