Parnaso español 296

El ciego lleva a cuestas al tullido: dígola maña, y caridad la niego; pues en ojos los pies le paga al ciego el cojo, sólo para sí impedido.

El mundo en estos dos está entendido, si a discurrir en sus astucias llego: pues yo te asisto a ti por tu talego; tú, en lo que sé, cobrar de mí has querido.

Si tú me das los pies, te doy los ojos: todo este mundo es trueco interesado, y despojos se cambian por despojos.

Ciegos, con todos hablo escarmentado: pues unos somos ciegos y otros cojos, ande el pie con el ojo remendado.

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