El ciego lleva a cuestas al tullido: dígola maña, y caridad la niego; pues en ojos los pies le paga al ciego el cojo, sólo para sí impedido.
El mundo en estos dos está entendido, si a discurrir en sus astucias llego: pues yo te asisto a ti por tu talego; tú, en lo que sé, cobrar de mí has querido.
Si tú me das los pies, te doy los ojos: todo este mundo es trueco interesado, y despojos se cambian por despojos.
Ciegos, con todos hablo escarmentado: pues unos somos ciegos y otros cojos, ande el pie con el ojo remendado.
Comments
Loading comments…